El Dolor inevitable. El Sufrimiento opcional - Más Vida Psicólogos Málaga
El dolor como parte de la vida, el sufrimiento como parte de una falta de habilidades psicológicas para afrontar situaciones complicadas propia de nuestro día a día.
sufrimiento
41067
post-template-default,single,single-post,postid-41067,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-1.5,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-4.5.3,vc_responsive
 

El Dolor inevitable. El Sufrimiento opcional

El Dolor inevitable. El Sufrimiento opcional

La vida a veces nos empapa de dolor… nos sacude tan fuerte que parece que no volveremos a levantarnos… nos inunda tanto de lágrimas, que parece que el barco jamás volverá a zarpar, y que las aguas de los ojos se han fundido en la inmensidad de las aguas del océano, perdiendo su entereza, incapaces de recobrarse a sí mismas… El dolor desgarra, rompe de cuajo el alma, cuando es profundo.

Pero como una vez me dijo mi abuelo: “por muy larga que sea la noche, siempre vuelve a asomar un nuevo amanecer“. Una cosa es lo que nos sucede y otra bien diferente es cómo lo vivimos, lo que hacemos con ello. A menudo he dicho en este blog que creo que es muy importante aceptar las cosas como vienen, incluso las negativas, para no engañarnos, pero eso no implica quedarse ahí, conformarse, ni tampoco significa regodearse en el fango.

“El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.” — Concepción Arenal

 

Hoy quiero hablar de cómo algunas veces las personas deciden regodearse en el fango.

Algunas personas o en algunos momentos en la vida, asociamos el sufrimiento con la “normalidad” o lo que tiene que ser, hasta el punto de que cuando falta, pensamos que “algo falla”, y así, uno encuentra nuevas razones para poder seguir sintiéndose mal. Uno puede incluso llegar a sentirse culpable de sentirse bien, con lo cual acaba de terminar con su bienestar, por el mismo sentimiento de culpa.

Por mi experiencia creo que el dolor proviene del ser, y el sufrimiento del ego. Hay algunos procesos del ego que creo que contribuyen a desarrollar el hábito del sufrimiento:

  • El peligro de convertir el sufrimiento en un narcótico

El dolor es una emoción, y como tal nos hace segregar una serie de hormonas. Centrarnos en prolongar una emoción más allá de su causa o generarla fuera de la espontaneidad (aunque sea de forma inconsciente) puede hacer que nos alejemos de la realidad, de las personas y de las experiencias, en favor de vivir en un “cocktail” emocional. En este caso, la mejor forma de salir de esa dependencia es explorar otras emociones, como la alegría, el amor, la compasión…y también permitirse a uno mismo, por supuesto, la ira o la tristeza, pero sin prolongarlas más allá de su experiencia concreta. Equilibrar nuestros estados emocionales nos permite comprender la vida de forma más rica, y no ser esclavos de determinados estados, sino los protagonistas de lo que nos pasa.

  • La creencia de que “para que haya amor o aprendizaje, tiene que haber necesariamente sufrimiento”

Recogemos la información desde nuestras experiencias. Por eso, cuando vivimos una experiencia por primera vez, a falta de más información, asumimos como verdad provisional que la vida es así: como la hemos vivido. Cuando uno siente o vive algo por primera vez, puede llegar a relacionar la experiencia misma con alguno de los elementos de ésta. Me explico: si uno vive por primera vez la emoción de amor vinculada a sufrimiento, el subconsciente asume la creencia de que necesita el sufrimiento para sentir aquello, o que existe alguna correlación. La capacidad de asociar es una propiedad de la inteligencia, y sumamente enriquecedora, ya que permite conectar puentes y transcender diferencias. Sin embargo, es un arma de doble filo. Una cosa es que el dolor que nos viene dado podamos vivirlo como una oportunidad de aprender o crecer, desde una actitud positiva, y otra bien distinta es pensar que para aprender o crecer el sufrimiento es una condición sine qua non.

Por ejemplo, el haber aprendido de la experiencia de la muerte de un ser cercano, o de una crisis, no implica que necesitemos constantemente crear crisis para aprender o crecer. Igualmente, el hecho de que hayamos vivido una relación amorosa cargada de sufrimiento, no implica que el amor sea sufrimiento, o tenga dicho elemento como ingrediente indispensable. Y así ocurre con infinitos temas que a menudo relacionamos de forma directa, cuando en realidad su única conexión es que nos sucedieron de forma simultánea en el tiempo, en nuestra experiencia particular. Caer en sacar conclusiones absolutas de una vivencia concreta es peligroso, porque nos ancla en creencias limitantes, en filtros a la hora de interpretar los siguientes acontecimientos que nos suceden, imposibilitando que los vivamos de forma diferente a nuestras previas vivencias a causa de nuestra pre-disposición, lo cual acaba produciendo la profecía del auto-cumplimiento, condenándonos así a estar en lo cierto acerca de nuestras propias creencias limitantes, pues terminan por cumplirse de tanto creer en ellas, y observar la realidad desde su prisma.

Hay decisiones dolorosas, pero más doloroso es no tomarlas

  • El perfeccionismo extremo: la idea de no vivir en “el mejor de los mundos posibles”.

La frase “y si…” nos puede ayudar a soñar, a volar… pero si se convierte en una expectativa, en algo que ocupa incluso más atención para nosotros que lo que de hecho ocurre, nos aleja de la realidad, y nos genera sufrimiento constante, porque siempre estamos creando modelos de lo que debería ser, de lo que necesitamos para poder ser felices, etc. Nuestra capacidad de pensar en hipótesis diferentes es una pieza fundamental de la creatividad y de la actitud inconformista, pero si se alimenta más de lo necesario puede convertirse en un saboteador constante de nuestra felicidad presente, en un escape de la realidad.

Beatriz Ariza Rossy

 

Sin comentarios

Publicar un comentario

Las cookies son importantes para el correcto funcionamiento del sitio. Para mejorar su experiencia de navegación, usamos cookies para recordar sus datos de inicio de sesión y brindarle un inicio seguro, recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad del sitio y ofrecerle contenido personalizado en función de sus intereses. Haga clic en “Aceptar " para aceptar las cookies e ir directamente al sitio o, haga clic “en este enlace" para obtener más información, ver la descripción detallada de los tipos de cookies y decidir si acepta ciertas cookies mientras navega en el sitio. ACEPTAR
Aviso de cookies